~9 minutos de lectura · escrito por Mehrdad, fundador de Mekavo
Tienes un predio junto al taller. O un patio atrás del local. O cuatro lugares que no ocupas. Y todos los días amanecen ahí coches que no son tuyos.
Pones una cadena y la cortan. Pones un letrero de «propiedad privada» y nadie lo lee. Y tarde o temprano llega la pregunta obvia: ¿y si mejor cobro?
La buena noticia es que en México no tienes que inventar nada. El contrato ya existe y lo publicó la autoridad. La mala es que ese contrato dice cosas que probablemente no esperas.
Lo primero: tu letrero es un contrato de adhesión
Cuando ofreces estacionamiento a cambio de dinero, no estás poniendo un aviso: estás celebrando un contrato con cada conductor que entra. En México ese tipo de contrato tiene nombre — contrato de adhesión — y está regulado por la Ley Federal de Protección al Consumidor.
El artículo 86 de la LFPC exige que los contratos de adhesión sujetos a registro contengan una cláusula que reconozca a la Procuraduría como competente en la vía administrativa para resolver controversias sobre su interpretación o cumplimiento, y que señalen su número de registro.
Dicho de otro modo: no es un papel entre tú y el cliente. Es un documento que la autoridad revisa, registra y puede hacer valer.
PROFECO ya escribió el contrato — y puedes descargarlo
Esto es lo que casi nadie sabe y lo que hace que este artículo valga la pena. PROFECO publica un contrato tipo de prestación de servicios de estacionamiento por autoservicio. Es gratuito, es público y es el punto de partida correcto. Vale la pena leer sus cláusulas, porque cada una responde a una duda real.
El cobro va por fracciones de quince minutos
«SEGUNDA.- Se cobrara desde la primera hora por fracciones de quince minutos.»
Nada de «hora empezada, hora pagada». El modelo de la autoridad parte de fracciones de quince minutos desde la primera hora. Si tu esquema de precios redondea hacia arriba a horas completas, estás fuera del modelo registrado — y eso importa, como verás en un momento.
El seguro contra robo total viene en el modelo
«TERCERA.- Para el caso de robo total, LA EMPRESA cuenta con un seguro que cubre dicho evento.»
🩸 Léelo otra vez, porque es la parte cara. El propio contrato que publica la autoridad da por hecho que tienes un seguro que cubre el robo total del vehículo. No es una sugerencia comercial: es una cláusula del modelo. Si vas a operar un estacionamiento en serio, el seguro no es opcional, es presupuesto.
Si el cliente pierde el boleto, no le puedes cobrar de más
«PRIMERA.- […] Solo al portador de este documento se le hará entrega de la unidad, en caso de extravió del mismo se hará entrega a quien acredite su propiedad. En este supuesto, el monto a pagar se calculara desde las 7:00 horas del día en que ingreso el vehículo hasta su hora de salida, sin cargo económico adicional.»
Es decir: boleto perdido no significa tarifa de castigo. Se cobra desde las 7:00 del día de entrada, sin cargo adicional, y el coche se entrega a quien acredite ser el dueño.
Y el boleto trae datos, no solo un número
El formato del contrato tipo pide en el comprobante: número de boleto, lugar y fecha, tarifa, ubicación, placas del vehículo, y día y hora de llegada y día y hora de salida.
Un talonario y una pluma pueden con eso, pero mal y despacio. Un sistema que registra entrada y salida lo hace solo — y es exactamente el dato que necesitas si algún día hay una queja.
Por qué «no nos hacemos responsables» no sirve
Es el letrero más común de México y no protege prácticamente de nada. El contrato tipo lo cierra en una línea:
«Cualquier variación del presente contrato en perjuicio de EL CONSUMIDOR, frente al contrato de adhesión registrado, se tendrá por no puesta.»
«Se tendrá por no puesta» significa que se lee como si nunca la hubieras escrito. Puedes pintar el letrero del tamaño que quieras: si empeora la posición del consumidor frente al contrato registrado, no existe.
Y para cerrar el círculo, el propio modelo incluye la cláusula de competencia:
«SEXTA.- La Procuraduría Federal del Consumidor es competente en la vía administrativa para resolver cualquier controversia que se suscite sobre la interpretación o cumplimiento del presente contrato.»
Es decir: la contraparte de una queja no es solo tu cliente. Es PROFECO.
Lo que esto significa en la práctica
Súmalo todo: fracciones de quince minutos, boleto con placas y horas, seguro contra robo total, y un letrero de deslinde que no vale. El modelo mexicano no premia al que se cubre con letreros — premia al que lleva registro y cobra bien.
Eso, curiosamente, es una buena noticia para un predio chico. No necesitas caseta, ni pluma, ni personal. Necesitas un precio claro, un registro de entrada y salida, un comprobante para el conductor y un seguro. Lo demás es fricción que ahuyenta al que sí quería pagarte.
Qué hacemos nosotros — y dónde nos detenemos
Preferimos decirlo claro a que lo descubras después.
Mekavo se encarga del cobro: el letrero con código QR en la entrada, el conductor pagando desde el celular, el comprobante con su hora, el depósito a tu cuenta a través de nuestro procesador de pagos regulado, y el panel donde ves lo que pasa en tu predio. Cobramos 5 % por sesión, de tu parte y nunca sumado al precio del conductor. Sin mensualidad y sin equipo que comprar.
Lo que Mekavo no hace: no somos tu seguro, no cuidamos tu predio y no registramos tu contrato de adhesión ante PROFECO. El seguro de la cláusula TERCERA y el registro del contrato son tuyos. Tampoco emitimos tu factura fiscal ante el SAT — eso lo sigues llevando con tu contador, igual que el resto de tu actividad.
Cuánto sale, sin promesas
Un cálculo conservador para un predio chico. Doce lugares, cobro en días hábiles, un tercio ocupado en promedio, estancia media de dos horas, a $25 MXN la hora, y suponiendo que solo paga el 70 %:
- ~3 conductores de pago al día × 2 horas × $25 = $150 MXN al día
- × 22 días hábiles × 12 meses ≈ ~$39,600 MXN brutos al año
- Comisión de Mekavo del 5 % ≈ $1,980 MXN al año
- Las comisiones de tarjeta salen de nuestro 5 %, no del tuyo
Son cifras de ejemplo, no una previsión, y no incluyen tu seguro. Un predio frente a un hospital en Guadalajara y un patio en un pueblo no se parecen. Lo que importa es el orden de magnitud — y algo que no aparece en la hoja de cálculo: cuando hay un precio puesto, se acaban las discusiones en la entrada.
Tres cosas para esta semana
- Cotiza el seguro primero. Antes que nada. Pregunta por cobertura de robo total de vehículos de terceros bajo resguardo. Es la cláusula TERCERA del modelo y es el costo real de este negocio.
- Descarga el contrato tipo de PROFECO y léelo completo. Es gratis, son dos páginas, y es el borrador que tu abogado debería estar corrigiendo en lugar de escribiendo desde cero.
- Checa la tarifa del estacionamiento público más cercano. Ese es tu precio de referencia. Estar un poco abajo casi siempre es lo correcto.
Y si Mekavo no te acomoda, el principio importa más que la marca: cobra parejo, haz fácil el pago, y no contrates a nadie cuyo negocio viva de los errores de los conductores.
Fuentes
Este artículo cita únicamente documentos oficiales mexicanos. No citamos competidores ni sitios comerciales.
- Contrato de prestación de servicios de estacionamiento por autoservicio — contrato tipo (Procuraduría Federal del Consumidor)
- Contrato de prestación de servicios de pensión de vehículos — contrato tipo (PROFECO), para el esquema de lugar fijo por mes
- Ley Federal de Protección al Consumidor — contratos de adhesión y su registro (PROFECO)
Escrito por Mehrdad, fundador de Mekavo. Mekavo Ltd está registrada en el Companies House (#16477044), en Leicester, Reino Unido. Este artículo es información general y no constituye asesoría jurídica ni fiscal — consulta a un abogado o a tu contador sobre tu caso concreto, en especial sobre el seguro y el registro del contrato de adhesión.
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